¿Cómo va todo? Aquí estoy de nuevo. Hoy os hablaré de un modelo de escuela muy rompedor: el modelo Vittra.
Estas escuelas aunque no lo parezcan, lo son. No tienen aulas, pizarras ni exámenes, algo que choca estando acostumbrados al modelo educativo español. Sin embargo, este modelo causa furor en Suecia, dónde ya cuenta con 30 escuelas y 3500 alumnos durante sus veinte años de vigencia.
Este modelo da una gran prioridad al desarrollo de nuevos métodos de enseñanza e interacción como base para el desarrollo educativo. En vez de clases con un enfoque tradicional, a los estudiantes se les imparte clase en grupos adaptados a su nivel de rendimiento en base a los principios educativos de la escuela, en "el pozo del agua", "el show-off", "la cueva", "la hoguera" y "el laboratorio.” Los aspectos que más destacan de este modelo son:
- El espacio: la organización física del entorno de aprendizaje es uno de sus pilares fundamentales. Su arquitectura apuesta por los espacios abiertos ya que prácticamente no existen aulas. Alumnos y profesores circulan libremente por el centro y trabajan en sofás, sentados en cojines o, incluso, tumbados en el suelo. Por ello, el diseño interior se cuida al milímetro, para ofrecer espacios diáfanos (la mayoría de paredes son de cristal), cómodos y motivadores, que no ‘encierran' ni a los alumnos ni a sus ideas.
- El tiempo: Igual que el espacio, el horario también se caracteriza por la flexibilidad. Las clases suelen durar entre 60 y 120 minutos, en función de la asignatura a tratar y de la edad del alumno. El objetivo es que éste, con la guía del profesor, organice su tiempo y consiga entender los contenidos y realizar las tareas con margen suficiente para terminarlas.
- Los contenidos: El modelo de aprendizaje en Vittra se focaliza en la experiencia y en la resolución de problemas y retos cotidianos (pero siempre en concordancia con el currículum sueco). Un estrecho vínculo con la realidad que aumenta su motivación y despierta su creatividad en un entorno estimulante en que los profesores ejercen de acompañantes. En este contexto, el uso de la tecnología tiene también un papel clave a la hora de facilitar herramientas y fomentar la autonomía de los estudiantes. Y la enseñanza 100% bilingüe desde el principio (sueco-inglés) les da facultades para desenvolverse en un contexto internacional.
- La evaluación: Es totalmente individualizada y atiende al desarrollo de cada alumno tanto en contenidos curriculares como en actitud, logros y metas conseguidas. A través del ‘libro Vittra', padres y alumnos pueden hacer un seguimiento constante de la evaluación a través de Internet.


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